domingo, 15 de septiembre de 2013

EN EL RECUENTO DE LOS AÑOS

Cuando la querencia y la nostalgia afloran

EN EL RECUENTO DE LOS AÑOS
Un casual encuentro con un amigo de colegio desencadena reflexiones a propósito de los momentos compartidos en las aulas, las vivencias en el pueblo y la intensa rememoración de hombres y mujeres que marcaron la formación de todos aquellos que bebieron de la misma fuente, en esta semblanza, la invitación a aquel reencuentro espera una respuesta…
Por: Junior Portella (*)

Hace ya  meses atrás,  en medio  de las calles ruidosas del centro de Lima, caminaba apurado;  entre vendedores de marcianos, gaseosas y  helados buscaba algo líquido para calmar  la sed del insoportable  verano, nada captaba mi atención hasta que de pronto, una palmada sobre mi hombro me puso  alerta, pensé que se trataba de algún ladrón, por lo que reaccioné bruscamente, pero grande fue mi sorpresa que al voltear el rostro vi a Juan, un compañero de la secundaria, que venia siguiendo mis pasos desde cuadras atrás. Al verlo, noté un gesto de felicidad en su rostro y  aun asombrado por el encuentro lo saludé con un gran abrazo...
- Junior, ¿Cómo           has estado?- Me dijo.
-Bien mi querido amigo- respondí.
-ha pasado mucho tiempo  desde que terminamos la secundaria... ¿Qué sabes de todos los compañeros de la promoción? ¿Te comunicas  con alguien?- me cuestionó, yo  con solo mover la cabeza  di una respuesta negativa a su pregunta y entre tanto ruido nuestro casual encuentro se convirtió en una amena  charla que culminó en un local cercano donde compartimos una refrescante Cerveza.

Mientras se acababa  la tarde, junto a Juan volvimos a recordar esos tiempos donde inocentes corríamos por los pasillos de la escuela, años más tarde jugábamos  en el pequeño receso del colegio, y poco tiempo después con lágrimas en los ojos nos despedíamos con un hasta siempre  el día de nuestra fiesta de promoción.

Es triste ver a un amigo después de tiempo y recordar con el esos momentos vividos, la casa, el pueblo, la gente, las costumbres, los paseos y grandes aventuras pero  sobre todo la amistad forjada en las aulas de nuestro querido Amauta Atusparia que fue testigo de grandes e inocentes travesuras donde conocimos a sabios maestros a quienes recordamos con cariño; a ellos que hicieron  que nuestra permanencia en nuestra alma mater fuera no solo para aprender de libros y grandes autores, sino también de grandes experiencias personales que nos a servir para vivir nuestro futuro fuera de las aulas.

La preocupación de nuestros padres también fue motivo de recuerdo, por mi parte la constancia de mi madre y el sacrificio de mi padre hizo que aprendiera muchas cosas a los cuales me encuentro eternamente agradecido, gracias a ellos soy lo que soy ahora.



 El inesperado encuentro me llenó de alegría, sin embargo la rápida despedida fue emotiva ya que hacía mucho tiempo no veía a este gran amigo, intercambiamos números de teléfono y direcciones  de correo planeando así un pronto reencuentro junto a  los demás compañeros de promoción, hasta la fecha, claro por diversas circunstancias,   aún no hemos concretado la promesa de reunirnos nuevamente pero no dudo que será pronto.
No sé si el colegio es exactamente como lo recuerdo o si los profesores son aun tan buenos o tan malos como quedaron en mi memoria; lo que si se es que lo más importante que aprendí en esos días fue el valor de la amistad, los amigos siempre presentes para bien o para mal, en la buenas y en las peores. Son ellos el recuerdo más nítido de entonces. Amigos y Maestros: no importa lo lejos que estén siempre los llevo con migo y sé que voy con ustedes porque en lo que somos hoy está presente lo que fuimos entonces. A ustedes mis amigos del alma les doy gracias por siempre porque hicieron que aquella época de caminar el mundo a corazón abierto haya sido el mejor lugar para esperar la vida
(*) Articulo publicado en el pregonero 2013

SOÑANDO... LOCO MIQUI

In memoriam ... para mi hermano Miguel... por esos tiempos que estuviste

cerca a nosotros...

Hace mucho que no escribo nada sobre una persona querida, esta noche desperté algo asustado: tuve un sueño muy extraño. A lo lejos veía a un joven que me llamaba a descansar, ya que supuestamente yo llevaba una mochila sobre la espalda. La voz me parecía conocida, en algún lugar la había oído, mientras más me acercaba al lugar donde se encontraba el joven que me llamaba fui descubriendo hermosos pasajes de mi vida; desde la niñez hasta ahora.

Vi a un gran maestro que me alentaba a rendir un examen de conocimientos, a una abuela que algo fatigada me daba de beber agua, a un amigo que me propuso salir adelante y demostrar que éramos capaces de lograr nuestras metas, en fin logre visualizar muchos pasajes de lo que había vivido, parecía que se trataba de un film sobre mi vida. Después de tanto andar llegué donde se encontraba esa persona que me llamaba así logré observar otro acontecimiento de mi niñez: me veía yo sonriendo, como siempre lo hacía de pequeño, junto a mi hermano y a un familiar cercano, corríamos por los alrededores del patio de mi casa, sin que nada nos preocupara. De pronto volví a oír esa voz: -¿Vez? ¿Aun recuerdas esos años?-

-¿Quién eres? – respondí.
- Querido hermano, soy yo: Miguel... ¿sabes? desde acá aun los puedo ver, me alegra que sean felices todos y sobre todo Tú, estoy muy contento de que seas feliz con lo que haces, me siento orgulloso de lo que has logrado... ¿sabes? Los extraño a todos, muchísimo... Siento mucho no haber podido despedirme de ti, de mi papá, mi mamá y toda la familia... los quiero mucho...

- ¿Miguel?... ¡Hermano! Nosotros también te extrañamos, de alguna u otra forma te recordamos siempre- respondí... fue una bella conversación con mi Hermano al que hace ya casi dos años atrás lo vi por última vez sonriendo con su botella en mano diciendo: -Moriré tomando, moriré feliz-

Luego de este inusual sueño desperté con algunas lágrimas en los ojos, recordando a ese ser querido que se fue así de repente, sin despedirse, sin que yo le pudiese dar un abrazo y decirle que lo quería... pero, así es la vida... algún día volveré a estar junto a él, lo abrazaré y también imagino lo primero por lo que me preguntará –“Calichita apamuruyquicu” (has traído mi caliche – bebida caliente con alcohol-)... Loco yo también te recuerdo...

EL PODER DE LA PALABRA


EL PODER DE LA PALABRA
  "Todos cometemos muchas faltas. ¿Quién, entonces, es una persona madura? Sólo quien es capaz de dominar su lengua y de dominarse a sí mismo". Santiago 3:2. La Biblia.
Por: Junior Portella
Donde la libertad de opinión y expresión dominan a diario nuestro vocabulario, me he puesto a pensar cuánto daño pueden hacer nuestros actos y sobre todo nuestras palabras dirigidas hacia alguien, sobre todo a una persona conocida. 
  
Conozco a Alberto desde pequeño, a sus 20 años ha vivido muchas cosas, buenas, regulares y malas. Hijo de una familia acomodada, para buena o mala suerte el mayor de cuatro hermanos, mientras cursaba el colegio fue uno de los primeros alumnos de clase, tanto así que en todo campeonato de conocimientos, destacaba por su habilidad para resolver problemas de matemáticas, física, química. Al parecer una vida llena de alegrías y éxitos, pero había algo que lo tenía preocupado, como en todo lugar existía un grupo de personas que no se encontraban de acuerdo con sus logros, en cada premiación y reconocimiento mientras lo felicitaban se oía el murmurar de la gente que decía. -¿Cuál habrá sido la técnica para lograr ese resultado? ¿Cómo es que todos los años resalta solo él? ¿Acaso hay alguien que lo ayuda? – también se escuchaba. –Claro seguro su padre compró a los profesores, -El primo de su madre como es profesor seguramente ha intercedido por él. –

 Muchos dicen que no se debe hacer caso de lo que la gente diga al final de cuentas uno no vive de ellos, pero si es tu propia familia quien duda de tu logros ¿acaso no hace daño? Esta era la situación de Alberto, sus padres vivían orgullosos de él, sin embargo sus familiares más cercanos se atrevían a ser parte de ese grupo de gente que solo buscaba desprestigiarlo, a su corta edad vivía confundido pero nunca se echó para atrás, culminó sus estudios secundarios y era hora de elegir una carrera universitaria.

 Sus padres le dieron a elegir si continuar sus estudios en una preparatoria o ir directamente a una universidad particular; como aun tenía 16 optó por prepararse, pero no era suficiente para las personas que durante su etapa escolar obstaculizaban sus logros ya que aun dedicaban su “valioso tiempo” a dar consejos sobre lo que debía y no debía hacer, como Alberto y sus padres no hacían caso de esos “consejos” llegaron a crear historias sobre su vida en la preparatoria, de un buen estudiante él ahora era el alcohólico, vagabundo, mentiroso, delincuente, etc.; tanto influyo el comentario de sus familiares que en las dos oportunidades que logro ingresar a la universidad se vio obligado a retirarse de la carrera ya que según sus “familiares” no le convenía, pues sí, lograron truncar su carrera pero no lo detuvieron, ahora a sus 20 años esta a mediados de culminar sus estudios de ingeniería, sin hacer caso en lo que diga ahora la gente estudia en una de las mejores universidades del país, sus padres viven orgullosos, el también lo está, pero aun para ese grupo de gente “su familia” el sigue siendo el alcohólico, delincuente, vagabundo, etc.

 A veces no nos damos cuenta del daño que pueden causar nuestras palabras, por más simples que sean nuestros comentarios quizá ellas puedan causar mucho daño, como dicen muchos sabios con miles de palabras puedes conquistar el corazón más duro pero con solo una palabra puedes destruir el corazón más noble... (Al que le caiga el guante que se lo chante)